26 jun. 2017

Día internacional de la persona sordociega

Reconocer los derechos de quienes sufren esta discapacidad única es el objetivo de esta conmemoración.
Según la 'Declaración de las necesidades básicas de las personas sordociegas' (Estocolmo, 1989), el 27 de junio fue declarado 'Día Internacional de la Sordoceguera', como homenaje al natalicio de Hellen Keller, quien fue la primera persona sorda y ciega en graduarse de una universidad. También fue oradora y autora de libros que hablan sobre sus experiencias.
El propósito de esta celebración, es divulgar en todos los medios de comunicación a nivel mundial la existencia de personas con sordoceguera, la cual es una condición única, en donde la persona presenta una limitación total o parcial de sus sentidos de la distancia: 'Visión y Audición'.


¿Qué es la sordoceguera? 
Se trata de una combinación de la deficiencia visual y la deficiencia auditiva, que se debe reconocer como una discapacidad única. Las mayores necesidades del individuo Sordociego se concentran en dos áreas: comunicación y orientación - movilidad. 
El reconocimiento de esta discapacidad debe estar presente en la legislación de cada país donde exista una persona sordociega, y debe hacer referencia a sus necesidades particulares, pues son distintas a las de las personas con una sola deficiencia sensorial.

Cabe resaltar que las capacidades intelectuales de esta población, no dependen de la limitación o de cuándo la adquirieron. Ellos pueden ser menos, tan o más inteligentes que aquellos que pueden ver y oír, todo depende de las posibilidades de comunicación que les permite acceder a la información.

En Colombia, la Ley 982 de 2005, hizo el reconocimiento de esta discapacidad como única y dispuso la atención directa de estas personas que están aún por detectar y caracterizar en número considerable, hecho que las mantiene excluidas y sin posibilidades de desarrollo integral.

Necesidades de las personas sordociegas 

De acuerdo al artículo primero () de la 'Declaración de las necesidades de las personas sordociegas', es de vital importancia definir la sordoceguera en cada país para evitar que se produzcan errores en el diagnóstico, favorecer la orientación y abrirle las puertas a estas personas.
De igual forma se espera que los medios de comunicación y la comunidad, destaque las necesidades, capacidades y logros de las personas sordociegas, con el fin de asegurar la ayuda de los gobiernos y las entidades encargadas del tema. Entre las necesidades más comunes de esta condición se encuentran:

 
Necesidades Evidencias
Comunicacionales
  • Dificultades de comunicación y comprensión de lo que sucede a su alrededor.
  • Perciben el mundo de forma distorsionada.
  • Presentan dificultad para comunicarse con su entorno.
  • Dificultad para anticipar sucesos futuros o el resultado de sus acciones.
Físicas
  • Se limitan a un espacio reducido o a moverse libremente.
  • Retardo psicomotor.
  • Tienen percepciones distintas de las sensaciones táctiles.
  • Distorsión de la información visual y auditiva que reciben.
  • Necesidad de aparatos de soporte o adaptados a sus requerimientos físicos.
Físicas
ambientales
  • Ambiente adaptado a sus necesidades.
  • Inseguridad para desenvolverse en el ambiente.
  • Necesidad de contraste de color, textura e información del ambiente.
  • Adaptación de espacios y requerimientos.
Cognitivas
  • Desarrollan sus propios estilos de aprendizaje para compensar sus múltiples necesidades.
  • Lentitud en su desarrollo integral.
  • Necesidad de comprobar una y otra vez por mucho tiempo.
  • Dificultad para formar idea de las cosas fundamentales de la vida.
Sociales
  • Dificultad para interactuar con las personas.
  • Dificultad para aprender o realizar las necesidades básicas como: comer, ir al baño, vestirse, dormir.
  • Serias dificultades para orientarse y movilizarse independientemente.
Emocionales
  • Falta de expresiones corporales y mímicas.
  • Dificultad en la expresión de sus sentimientos.
  • Falta de iniciativa a la proximidad, exploración, interacción y comunicación social.
  • Autodestrucción.
Familiares
  • Limitaciones en actividades propias de una familia.
  • Demanda de atención al niño especial.
  • Descontrol de horarios y rutina familiar.
  • Incomprensión de lo que sucede.
Educativas
  • Servicios de atención especialmente diseñados para personas sordociegas congénitas y adquiridas.
  • Atención individual y grupal.
  • Profesionales especializados o entrenados en el tema.
  • La clave de la educación y la rehabilitación es la comunicación.
  • La intervención temprana es fundamental para promover el desarrollo integral de la persona afectadas.
 

25 jun. 2017

La piel que ve y escucha

“Tranquilo, te está oliendo. Esa es su manera de conocerte”. Habla Amanda Genes, su mamá, mientras él palpa mis brazos, mis manos y funde su nariz contra mi pecho. Piense, por un instante, en no ver y escuchar nada. Tampoco hablar. Absolutamente nada. ¿Podría vivir así?

Ese es el día a día de este joven de 17 años. Casi desde que nació. No conoce los colores de la vida, tampoco los sonidos. Pero también es el día a día de una madre de abnegada paciencia y de luchas, incontables, sin derrotas. José Armando Zúñiga nació en Cartagena, en la entonces clínica del Seguro Social. Era 23 de noviembre de 1999.
“Cuando yo estaba embarazada, mi barriga fue enorme. En ese tiempo también estuvo una mujer, a la que le decían la barriga de trapo. Yo creo que mi barriga estaba más grande que la de ella, tenía más líquido amniótico de lo normal, pero nunca supieron por qué. La ecografía mostraba que el bebé estaba bien”, recuerda Amanda.
Pero internamente, el cuerpecito de José Armando no estaba bien. Al nacer, los médicos descubrieron que tenía el esófago incompleto y broncoaspiró. Con una complicada cirugía, corrigieron la anomalía pero, por si fuera poco, a los Ddiez días de nacido, padeció una infección que afectó sus caderas y uno de sus ojos.

“En el otro se le desprendió la retina. Iban a hacer cirugía pero los médicos decidieron que no, que sería peor. Él es sordociego, a los seis meses también le detectaron hidrocefalia y le ha dado epilepsia. A raíz de todo eso ha sido dependiente de mí un cien por ciento. Al principio tenía baja visión, pero ya su vista no tiene ninguna clase de arreglo humano. Tal vez de Dios sí”, asegura Amanda, en su casa del barrio Los Alpes.
En la terraza, hay una fila de ladrillos rojos en el piso, que sirve de guía para ejercicios motrices de José Armando. Las sillas, las mesas, los muebles y todo debe estar siempre exactamente en el mismo sitio, para que él pueda ubicarse y caminar.
“Hay que adivinar lo que él quiere. No tiene una comunicación específica. Tiene objetos que son referentes básicos, la cuchara es referente de la comida, la toalla al baño y el cepillo a cepillarse los dientes. Todo es anticipado. Si lo llevo al médico, tengo un fonendo para anticiparle que el médico lo va a examinar, para que no se altere. Si le pongo un pantalón largo, ya él sabe que vamos para la calle”, relata Amanda.
José es el menor de cuatro hermanos y el más consentido. Ahora está en una silla que identifica como el lugar de sus terapias. Al llegar a su casa, nos confundió con sus terapeutas y se sentó allí para esperar sus masajes. “Además es el único varón, imagínate. Es para nosotros el tesoro más valioso. Con solo tocarlo sabe que soy su mamá.
Hay señas que las personas deben tener. Por ejemplo, una muchacha que antes le hacía la rehabilitación es cabello crespo, entonces la identificaba por eso. A cada quien él lo identifica por algo y cada quien es agradable a él dependiendo de cómo lo reciba. Así es con todas las cosas”, explica Amanda.

Y, estando ahí en esa silla, sonríe. De repente, en su mundo, José Armando suelta una sonrisa. Con eso nos recuerda que la alegría es un sentimiento innato del ser humano, nadie nos enseña a ser felices, por más dificultades que la vida ponga en nuestro camino. “A través de él he aprendido que el expresar no solo es verbal y el amor vale mucho más que cualquier objeto. Cuando yo lo abrazo, cuando juego con él, siento su amor. Él hace su mundo y se ríe fuerte y duro, pero también se enoja. No habla, pero emocionalmente todo lo manifiesta”, nos comenta Amanda.

- Las otras batallas “Tengo que estar todo el tiempo a su lado. Así toque doblarme porque a veces se le trastorna el sueño, duerme de día y está despierto de noche. Entonces tengo que estar pendiente de él. Siempre, todo el día, todos los días. Come, se acuesta, camina”. Estar despierta día y noche es una de las luchas de Amanda para cuidar a su hijo. Ella también se ha enfrentado como una fiera al nuestro sistema de salud. Y solo desde hace un año José Armando recibe atención ininterrumpida de especialistas. “En Cartagena no había una fundación específica que se le midiera a él, decían que no estaban capacitados para atenderlo. Pero nunca me quedé quieta, iba a todos lados, se la monté a la EPS y nada. Duré dos años para que hacer cumplir una tutela.
“Puse un S.O.S. en el Facebook, desesperada porque no había una entidad que me prestara el servicio para mi hijo, y me contestaron de la Asociación Colombiana de Sordociegos, Surcoe, me pasaron un contacto en Cartagena y ese contacto me instruyó. Debía acudir a la Fundación Rey, pero en la nueva EPS me dijeron que no, porque no tenían contrato con ellos. Entonces redacté con puño y letra un informe al Juez Quinto Administrativo, que falló a mi favor”, sostiene. En 2015, mientras libraba la batalla jurídica para que atendieran a su hijo, Amanda también se enfrentaba a la muerte. “Fui diagnosticada con cáncer de mama, casi me voy cuando me operaron, pero gracias a Dios estoy aquí estoy para atender a mi hijo”, expresa.
Hace unos días ella lideró un plantón para que la Nueva EPS cancele dineros que adeuda a la fundación que atiende a su hijo. “Con las terapias se ha soltado más y ya camina solo, pero lleva más de una semana que no recibe atención porque la EPS debe esos dineros, entonces eso es lo que requiere ahora mismo y voy a luchar porque lo atiendan como es debido”, afirma.

-¿Qué ha sido lo más difícil de todo esto?, le pregunto.
-Cuando no entiendo lo que quiere mi hijo. A veces no le entiendo bien lo que quiere y eso me desespera... no sé qué hacer.

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José Armando reconoce el olor de su madre, pero hay un gesto con el que Amanda le dice estoy aquí para ti: toca su frente con el dedo índice. Él sonríe. Después de todo, la piel también sí es capaz de ver... y de oir.

- Otros casos En Colombia hay más de 56 mil personas con esta condición, según el Instituto Nacional para Sordos, Insor. En Cartagena existen unos 35 casos, explica Adriana Márquez, licenciada en educación especial de la fundación Limitados Visuales de Colombia (Livicol). Hay quienes padecen la sordoceguera de nacimiento y de forma absoluta como José Armado, un caso del que hay unos tres en Cartagena. También hay sordociegos que tienen algún tipo de remanente auditivo o visuales, quienes pueden aprender la lengua de señas o el sistema de braille.

Fuente: eluniversal.com.co

24 jun. 2017

Ricardo Tadeu, uno de los dos jueces ciegos del mundo

En 2009, Ricardo Tadeu se convirtió en el primer juez invidente de Brasil y segundo del mundo. Ahora, dice, hay alguno más. Pero si dejar de ver las letras es para, algunos, una tortura, para un estudiante de Derecho que pierde esa capacidad de forma progresiva se convierten en una auténtica condena. Tadeu no lo vio así. «Creé un método que me permite trabajar con todos mis colegas en la Corte. Trabajo con asistentes que me leen los procesos, lo que me permite dictar oralmente las sentencias. Después, ellos las redactan. De este modo consigo mantener ágil a todo mi gabinete», dice con un punto irónico.

Tadeu asistió recientemente en Madrid y Barcelona a un foro iberoamericano que versaba sobre la juventud y a ellos les ha dado ejemplo, sin obviar que tardó «veinte años en demostrar que podía ser juez a pesar de no poder leer la documentación». Llegó a ser descalificado. Y eso que había aprobado sus oposiciones con la mejor nota.
«No pude concluir mi oposición en 1990 porque decían que un ciego no podía ser juez». Tadeu recuerda cómo superaba la primera fase de los procesos de selección, y «caía» cuando conocían que era ciego. Hoy, dicta 400 resoluciones al mes y trabaja como uno más en el Tribunal Regional de Trabajo de Curitiba, al sur del país. Este magistrado participó en la redacción de la Convención Internacional sobre los Derechos de las personas con Discapacidad de las Naciones Unidas, y hace alarde en su propia carne de la máxima que acuñó el autor Antoine de Saint-Exupéry: «Lo esencial es invisible a los ojos».

- ¿Qué es lo que echa más de menos de su etapa anterior a perder la visión?
Nací después de seis meses de gestación, por eso tuve una gran afectación en los ojos. Tuve baja visión hasta que cumplí los 13 años. También tengo dificultad para caminar porque tuve parálisis a causa del nacimiento prematuro, la dificultad visual y la física han estado presentes siempre en mi vida. Inicialmente había mucha distancia entre mí y el resto de las personas porque los niños no entendían por qué era tan diferente a ellos, pero a partir de los 8 o 9 años, empecé a hacer muchos amigos. Jugué al fútbol y estudié en una escuela normal en lugar de en una escuela especial para personas ciegas, porque en realidad yo no era ciego. Mi familia prefería que yo estudiase en una escuela normal. Eso fue muy importante porque me ha permitido superar los desafíos que se han presentado a lo largo de mi vida.

- ¿Y después, en la Universidad?
Cuando ingresé en la Universidad no había un método para examinar a las personas ciegas. Me refiero a los exámenes gesticulares. En Brasil los exámenes son muy rigurosos. Hay una gran competitividad. Fue entonces cuando decidí dirigirme a la entidad que dirigía las pruebas para que las cuestiones me fueran leídas en voz alta y que yo pudiera escribir las respuestas. Así logré estudiar en la Universidad de Sao Paulo, la mejor de Brasil. Cuando estaba en el tercer año de la carrera de Derecho perdí completamente la visión, pero conté con el apoyo de mis colegas que me leían los libros y los apuntes. Yo los grababa y después los escuchaba. Así pude hacer los exámenes y concluir la carrera.

- ¿Con qué dificultades añadidas se topa un letrado ciego?
«A los jóvenes que se sienten perdidos les digo que estudien, estudien y estudien. Que no se desvíen de sus caminos»Tuve muchas dificultades para trabajar. Aprendí la abogacía asistiendo a personas pobres. Después estuve dos años en un bufete jurídico de un amigo de mi padre. Concluí el primer curso de posgraduado y eso me permitió trabajar con un juez del que fui asesor. Después, intenté ser juez yo mismo. Me inscribí en la oposición, pero no pude concluirla porque en 1990 se decía que una persona ciega no podía ser juez. Fue duro para mí, pero continué trabajando y me inscribí en otra oposición para el Ministerio Público. Conseguí aprobarla porque me posibilitaron hacer los exámenes oralmente. Fueron cinco, muy difíciles, y quedé en sexto lugar de 4.500 candidatos. Solo aprobaron el 50%. Después trabajé en el Ministerio Público ocho años. Allí pude colaborar en cuestiones importantes para mí, como la redacción de la Convención de las personas con discapacidad de la Organización Internacional de las Naciones Unidas. También trabajé en la ley de aprendizaje para jóvenes con problemas en 1999. Hoy tiene 17 años, y cerca de 400.000 jóvenes han encontrado tra bajo gracias a ella. Es una ley muy interesante porque posibilita que los jóvenes enseñen a otros jóvenes cómo se trabaja. Hay una acción combinada entre las empresas, las ONG y el Estado que fiscaliza la corrección del contrato especial de los jóvenes aprendices.

- ¿Qué recuerda de su inmersión en el mercado laboral, en la judicatura?
Tenía muchas preocupaciones porque las personas no estaban acostumbradas a trabajar con un joven ciego. Yo fui el primer miembro del Ministerio Público de Brasil ciego, uno de los primeros abogados ciegos del país y el primer juez ciego. Hoy hay más; entonces no. No sabía cómo iba a superar los desafíos y las barreras que se me presentaban. Pero los fui superando. Aprendí a caminar, caminando.

- ¿Cree que ha tenido que esforzarse el doble que cualquier persona que no tiene una discapacidad?
Sí, pero cuando se tiene el método correcto el esfuerzo es igual que el de todos. Lo difícil es encontrar el método. Una vez que se encuentra todo empieza a prosperar.

- ¿Dónde está el truco de su método?
Cuando yo me quedé ciego, no había ordenadores. Lo que hice fue contratar a personas que leyeran para mí. También otras me ayudaron de forma altruista. Esto fue muy importante porque estudiaba y trabajaba diez, once y hasta doce horas al día con la ayuda de un asistente lector. Hoy sigo trabajando así. Es mi metodología particular. Hoy en día los jóvenes ciegos utilizan ordenadores que hablan. Yo no lo hago porque trabajo mejor con mis asistentes. Llevo 34 años con mi método y me es más fácil trabajar con personas que con ordenadores.

- ¿Qué le diría a esos jóvenes que se sienten perdidos hoy?
Que jamás se desvíen de sus caminos, que no desaprovechen las oportunidades. A muchos les escucho decir: «No lo conseguirás. No será posible». Que no crean en eso, que crean en ellos mismos y que avancen. Cuando se tiene la juventud en el corazón no hay límites. Lo que parece imposible no lo es. Que estudien, estudien y estudien.

- Hablando de vencer barreras, ¿cuáles quedan por superar para quienes sufren alguna discapacidad?
La principal revolución de la Convención de las Naciones Unidas sobre Discapacidad es que no contempla que la discapacidad esté en las personas, sino en las barreras que la sociedad les impone. Parte de un concepto político de discapacidad, no por ello más clínico, que consiste en decir que las barreras son impuestas por la sociedad, y que las discapacidades están en la sociedad. Debemos luchar para que las barreras arquitectónicas sean superadas, aunque en España no hay muchas. También hay que eliminar barreras en el transporte. Aunque la mayor barrera que se pone a las personas con discapacidad son los prejuicios. Las personas sin discapacidad no conocen el potencial de las que sí la tienen.

Fuente: abc.es/sociedad

21 jun. 2017

Cuando con nuestra visión reducida vemos a la baja visión

Si se quisiera graficar dentro de un espectro la cantidad de visión que tienen las personas, se ubicaría en uno de los extremos quienes con su visión realizan cualquier actividad del día a día en forma satisfactoria, el otro extremo estaría caracterizado por las personas ciegas; siendo la franja del centro ocupada por aquellas personas que han perdido cierta cantidad de visión, que no se puede recuperar, y que por ello, les resulta difícil realizar actividades en lo cotidiano como leer, escribir, reconocer los rostros, desplazarse; ellas son las personas con baja visión, que junto con el grupo de personas ciegas conforman el universo de las personas con discapacidad visual.

En la época actual hablar de discapacidad invita a pensar en un sujeto de derechos que logra su desarrollo en la medida que el entorno así lo favorezca. El ejercicio pleno de los derechos, parte de reconocernos como seres con características, sentimientos y expectativas particulares, aspectos que demandan del medio requerimientos diferentes.
Sin embargo durante años, las personas con baja visión, fueron consideradas como personas ciegas, razón por el cual su abordaje, en todos los aspectos no tenía en cuenta su visión conservada, lo cual marca una gran diferencia en cuanto a la funcionalidad y los apoyos requeridos.
Con el reconocimiento de la baja visión como condición visual dentro del grupo de discapacidad visual, surge la necesidad de particularizar el abordaje educativo para las personas ciegas y para las personas con baja visión.
Lo anterior requiere de un trabajo articulado desde el momento mismo del diagnóstico por el profesional de salud, pasando por el reconocimiento de la familia, en relación con las características del niño o la niña, pues es allí donde se gestan las primeras experiencias que permiten a ese pequeño dar sentido a lo que percibe visualmente.

Con relación al abordaje educativo en particular, se requiere contar con maestros regulares formados en baja visión con el conocimiento de las posibilidades, características y orientaciones que se deben brindar, dado que cada estudiante requiere un abordaje individual en cuanto a tipo de escritura que empleara bien sea letras de tamaño ampliado o sistema braille, así como las adecuaciones del entorno como la modificación de contrastes, manejo de iluminación, el uso de ayudas de magnificación, tecnología especializada, o uso del bastón entre otros.
Lo planteado hasta aquí, invita a reconocer a las personas con baja visión como sujetos con unas características visuales particulares que requieren ajustes curriculares razonables entendidos como las modificaciones y adaptaciones necesarias y adecuadas que no impongan una carga excesiva pero que garantice a la persona con barreras para el aprendizaje INy la participación el goce o ejercicio en igualdad de condiciones para favorecer su desempeño visual en el marco de una atención educativa inclusiva.

Autora:
Miryam Yanneth Herrera
Profesional del Asistencia Técnica
INCIdigital #39
INCI Colombia.

16 jun. 2017

Filtros selectivos en Baja Visión

Entendemos Baja Visión como cualquier grado de discapacidad visual que limite significativamente lo que una persona ve y no pueda ser corregida con gafas convencionales, lentes de contacto, tratamiento médico o cirugía.


Son patologías con afección visual, que además de la pérdida de visión conllevan una disminución de la calidad de vida: incapacidad para realizar tareas hasta ahora habituales, pérdida de movilidad, etc. Se consideran pacientes de Baja Visión, aquellos cuya agudeza visual en el mejor de los ojos es menor o igual al 30% o su campo visual inferior a 20º.

- ¿Qué patologías son las causantes de Baja Visión?

Degeneración Macular asociada a la edad (DMAE), Retinopatía Diabética, Catarata no operable, Miopía Magna, Desprendimiento de Retina, Glaucoma, Retinosis Pigmentaria, Albinismo… Cada una de ellas requiere un manejo optométrico ligeramente diferente.
Estas patologías influyen en el paso de la luz, cuando entra menos luz de lo habitual en el ojo, hay una reducción de agudeza visual y del contraste, y una desaturación de los colores, se provoca un deslumbramiento originado por la dispersión de la luz a su paso por los medios oculares y un deslumbramiento originado por la fluorescencia del cristalino.

- ¿Qué es un filtro selectivo?
Un filtro selectivo controla la cantidad de luz que entra en el ojo, aumentando de una forma muy eficaz el contraste, minimizando el deslumbramiento tan adverso o molesto sobre la resolución visual. Son muy beneficiosos para las personas con Baja Visión.

- ¿En qué se diferencian los filtros selectivos de unas gafas de sol?
Las gafas de sol son filtros de densidad neutra o convencionales, filtran la luz disminuyendo la luz que entra en el ojo, la visión con gafas de sol es más oscura y menos contrastada, y tienen un corte de protección menor o igual a 390 nm. En cambio los filtros selectivos tienen un rango de protección entre 400-585 nm, del espectro de luz visible. Permiten la entrada de luz tan necesaria para la visión pero bloquean aquella más dañina y perjudicial, aumentando el contraste. Este es el motivo por el que en Baja Visión se recomienda filtros selectivos y no lentes convencionales de sol.

- ¿Cuándo se debe prescribir un filtro?
Los filtros se pueden y deben prescribir si hay deslumbramiento, fotofobia, falta de transparencia de medios oculares, como cataratas, y por supuesto en enfermedades oculares que causan Baja Visión. Además los filtros tienen propiedades preventivas, tienen máxima protección UV, máximo contraste, y máxima transmitancia (dejan pasar la luz que beneficia y bloquean la perjudicial).
Todos los filtros bloquean la radiación UVA y UVB.

- ¿Cómo puedo saber que filtro es el apropiado?

Con su optómetra especialista en baja visión, seleccionan el filtro más adecuado para cada paciente. La prueba es realizada recreando las condiciones tanto interiores como exteriores para cada persona. Para interiores, se prueban filtros que bloquean la luz azul, tan presente en luces Led y dispositivos electrónicos, y en exteriores se prueban los filtros con diferentes niveles de luz solar, especial interés cobran las zonas arboladas ya que se pasa de sombra a luz, provocándose un deslumbramiento. El paciente elige el filtro en función del confort, contraste, resolución. El filtro también es aconsejable prescribirlo en las varillas, para evitar los deslumbramientos laterales.

- ¿Qué síntomas nos suelen comentar los pacientes con Baja Visión?
Cada paciente es único y con una sintomatología diferente, pero las quejas más habituales suelen ser, veo mal los bordillos de las aceras, me molesta la claridad en días nublados, me quedo a oscuras al entrar a un edificio, al amanecer o anochecer encuentro que veo mucho peor, no veo bien cuando paso de sombra a luz por ejemplo en una calle…

En conclusión, todas las personas pueden beneficiarse de los filtros selectivos, en función de sus necesidades, aunque no tengan una patología ocular.
En interiores nos pueden bloquear la luz azul, que emiten dispositivos electrónicos y Led, como ordenador, tablet, móvil y potenciarnos el contraste.
En exteriores muy útiles para la luz solar, a parte de protección resultan muy beneficiosos para la conducción como los polarizados, combinados con cualquier filtro.

Fuente:
Ángel Yanguas Alfaro y Silvia de la Llama Celis. Optómetras especilistas en Baja Visión de Yanguas Ópticos, Zaragoza - España.