19 may. 2018

Silvia Congote, autobiografía de una mujer sordociega

Por Silvia Elena Congote Gómez.

Soy una mujer sordociega por causa de una enfermedad llamada Síndrome de Usher, (RP + Hipoacúsia). Me gusta la lectura, practico la pintura y las artes manuales.

Mi historia comienza un día 30 de junio de 1.956. Papá y mamá salieron para la clínica del Seguro Social León XIII en Medellín, Colombia. En el táxi, a mamá le estaban dando las contracciones y papá contaba el tiempo. El conductor decía: - señora por favor, aquí no lo vaya a tener, aguante.
Mamá aguantó un poco más. Cuando llegamos a la clínica,  las enfermeras la llevaban en la camilla por los corredores, mamá gritó: - Negro, se me ha salido una cosa. Al llegar al quirófano, ya el doctor estaba esperando, y en un abrir y cerrar de ojos, esa niña chiquitita salió disparada a los brazos del doctor, - oh! Dios mío! exclamó el doctor, - si, esta niña nació parada.
Fuí sietemecina, y me pusieron en incubadora. Otra anécdota fué, que mi tío que era doctor y el director de la León trece en ese tiempo, consiguió una cuna muy bonita, cuna de muñecas y recorrió el hospital felíz mostrando a su sobrina.
A la edad de tres años, fuí a la prejardín del colegio Laureles, donde mi profesora se dió cuenta de que yo podría tener deficiencia auditiva, llamó a mamá y papá y les comentó la situación recomendándoles me llevaran al doctor. Me llevaron donde un otorrinolaringólogo quién me detectó baja audición y me puso en tratamiento del lenguaje y me puso un audífono, que era para mí muy horroroso y me lo tuve que poner a la fuerza. A mamá le pidió que con un bello libro grande lleno de imágenes variadas y sus palabras en letra muy grande al lado, se pusiera a mostrarme cada uno de los objetos y a pronunciar su palabra correspondiente; ejemplo: la figurita de la cama, su palabra cama y me decía ésta es una cama, repite conmigo. Así fué muchos años.
Ya en el colegio tuve el apoyo de mis profesores y siempre me sentaba en los primeros puestos. Ya en primaria el proceso fué el mismo, yo siempre miré el movimiento de los labios de las personas, y con las dos ayudas podía entender y discriminar los diálogos. Seguí el bachillerato de igual forma, mis compañeros me apoyaron todo el tiempo. y pude graduarme de bachiller en el liceo Marco Fidel Suárez nocturno, en el año de 1.981.
En el año de 1.985, me fuí para la ciudad de Montería, al norte de Colombia a vivir con mi pareja quién prometió que nos casaríamos. pero nunca pasó. Fué mas o menos desde el 1987 cuando mi campo visual empezó a mermar sin que yo me diera cuenta.
Las personas que me tendían la mano para saludarme y las cunetas de agua sucia de los alrededores de las aceras de la ciudad de Montería, fueron lo primero que dejé de percibir. Nunca en los nueve años tuve el apoyo de mi pareja para ver que estaba pasando reálmente; solo me decía que era sicológico, algo así que yo era elevada. Tuve en esos años muchas dificultades en las noches, en el año de 1.990 tuve a mi precioso hijo, Camilo.
En 1993, comencé a tener lo que llaman la ceguera nocturna. El padre del niño se decidió a llevarme a un especialista de los ojos muy bueno de la ciudad, quién me dijo que tenía retinosis pigmentaria y que le diera gracias a Dios porque todavía veía de día.
De ahí comenzaron los problemas, en una oportunidad, por no caerme a la cuneta, cuando dí el paso largo se me rasgó el vestido por detrás. En las fiestas me dormía; y no volví a salir a ninguna parte de noche. Mi pareja decidió que ya no seguiríamos juntos, que él no sería mi lazarillo. Cuando jovencita yo sólo veía mis novelas de Corín Tellado, la televisión y mi sueño fué aprender el punto de cruz, pero nunca me esmeré por aprender, pienso que perdí mucho tiempo en cosas sin importancia.
En el 93, comencé a vender por catálogo productos de belleza, y ya en mitad de año, me separé del señor y me vine para donde mi mamá a Medellín, con mi bebé de tres años. Acá volví donde una especialista de la clínica Soma, quién, me dictaminó la retinosis pigmentaria, y peor aún, que tenía que depender de los demás. Para mí fué algo muy duro de aceptar, pero le dije a la doctora que yo era una persona que trabajaba con ventas en la calle y que no podía depender de nadie para funcionar y trabajar.
Me mandó al Instituto Nacional para Ciegos INCI, y en 1.994 entré a mi primera rehabilitación. Fué una experiencia muy dolorosa y gratificante, pués allí encontré personas en condiciones peores que yo, personas que ya habían perdido la visión complétamente, por variados motivos; entre esos el tomar el licor adulterado.
Tuvimos terapias en grupo con un sicólogo y también en forma individual. Cuándo estábamos en grupo lloramos, reímos y compartimos nuestras frustraciones, el luto, el entender que teníamos que volver a empezar de cero, que sólo era una nueva forma de tomar nuestra vida y ser de nuevo personas útiles a nosotros mismos. Nunca olvidaré esta bella experiencia. Aprendimos a desempeñar las variadas actividades de la vida diaria. Mis compañeros y compañeras aprendieron la movilidad, el sistema braille, teatro y encuadernación. Yo aprendí la encuadernación más no la movilidad ni el braille, porque en ese tiempo tenía un resto visual de 50 por ciento, mi visión ya se tornaba tubular.
Mi proceso fué avanzando muy lentamente, algo así como ver un hermoso cuadro de un paisaje lleno de los más mínimos detalles. Y cada vez se iban perdiéndo esos pequeños detalles, luego fuí viéndo bultos, después las sombras blanca y negra. Antes de ésto aprendí a hacer manicure y pedicure, trabajé a domicilio y mis clientas quedaban contentas por mi trabajo. Lo hice hasta el año de 1.996, pués ya el utilizar el alicate sobre esas uñas no era sencillo.
Renuncié a ésto y me dediqué a participar de más rehabilitaciones, donde aprendí a tejer malla, los guantes de cabulla, cogeollas combinados, el macramé con lo que hice hermosos bolsos y correas; collares de pepas de madera talladitas y el cordón cola de ratón, collares y aretes. Estudié el braille sola con el abecedario que me dictó una amiga por teléfono.
Cuando fuí perdiendo la vista, visité a mi doctor y le pregunté si me podía aumentar el valor de las gafas, pues ya no podía leer mi biblia ni ver televisión; el doctor me contestó: - lo siento Silvia, ya no hay nada más que hacer. Ya en el año de 1998 quedé totalmente ciega.
Estuve en Multímpedidos, donde nos reuníamos adultos sordociegos, yo tengo a mis dos amigas sordociegas que hemos estado juntas desde el 1994 hasta hoy. En 1997, con ésta fundación sin ánimo de lucro, pude viajar a un congreso mundial de Hélen Keller que se realizó en Bogotá y Paipa, Colombia, por 15 días. Fué maravilloso, habían personas sordociegas de muchos países entre los cuáles recuerdo Japón, Argentina, México, Suecia, España, Panamá, Venezuela, Costa Rica, Ecuador, Paraguay, Uruguay, Brasil y por supuesto Colombia. La novatada mía en ésta salida fué cuando me sentaba a comer entre esas personas tan bellas e interesantes a comer un gran pedazo de pollo, sin acordarme que habían muchos sin visión, prefería mejor no comerlo.
Me rehabilité en Rehabilitar Corpaci del colegio de sordos y ciegos Francisco Luis Hernández; aprendí la estenografía grado dos y teníamos un profesor de gimnasia que nos montaba en carrito de cuatro rodachines y nos rodábamos por una loma pegaditos de él, jajajaja; fué muy deliciosa esa sensación. También nos amarró un lazo en la cintura y la otra punta en un gran árbol y nos dijo- bueno chicos ustedes son escaladores de montañas, así que disfruten.
En la última rehabilitación la hice en el hospital San Vicente de Paúl en convenio con el Centro de Rehabilitación para Adultos Ciegos, CRAC de Bogotá.

Hoy, trabajo con el porcelanicrón haciendo mis delfínes, ballenitas orcas, pingüinos, mariposas, frutas, y mis rosas y anturios que me quedan maravillosas. El proceso para que me queden reales es coger el objeto que voy a elaborar y lo toco mucho por todas partes concentrándome en su forma. También pinto, mi técnica es el intaglio, queda en alto relieve; cojo una hoja del tamaño que necesito para colocar las figuras recortadas en cartón paja. Luego, tomo el cartón acuarela y lo pongo sobre los moldes y pego tanto los moldes como las cuatro puntas del cartón con cinta adhesiva para evitar que se muevan. Repujo con una espátula, luego pinto con el óleo pastél. Es una forma de entretenerse y si quedan muy bonitos, se venden.
Pertenezco a una Asociación de sordociegos llamado Colsorci Colombia, y soy la Directora Regional para Antioquie. También pertenezco a los clubes de lectura de la biblioteca Confenalco de Medellín. En el club de los adultos ciegos tenemos promotores de lectura que nos leen buenos libros de grandes escritores que nosotros escogemos, también estoy con un pequeño grupo de ciegos haciendo obras cortas para gente brava, un libro escrito por Ladrón de Guevara. en el teatro en la oscuridad. Leemos en voz alta y en braille, vendamos los ojos a las personas videntes, para que ellos puedan sentir, escuchar y vivir la experiencia desde su oído y su imaginación. Utilizamos sonidos y olores.
Hice teatro para los niños con la biblioteca Pública Piloto, en diciembre pasado nos disfrasamos de papá Noél y mi persona de mamá Nicolasa, fué algo muy especial. Y estoy preparándome para ser promotora de lectura para los niños.
De mi familia y mi hijo muy especialmente, he tenido su apoyo y su amor incondicional para que yo sea una persona útil a la sociedad. No puedo olvidar a los muchos ángeles que Dios me ha dado en el transcurso de mi vida para apoyarme y brindarme su cariño y amistad incondicional.

A todos mis amigos que de un modo u otro se verán mermados de su visión o audición, o en mi caso ambas, los animo a que se concientizen y que cuando desgraciadamente el problema no tiene solución, hay que enfrentarlo y prepararse para lo más difícil, así será más fácil. De igual manera, somos cómo árboles que si algo los destruye, hay semillas que vuelven a germinar. Nosotros podemos volver a comenzar de cero con nuestra nueva vida, y poniéndo fuerza espiritual, constancia y perseverancia, podemos ser mucho mejores, despertando todos nuestros sentidos.
Los amo a todos y mucho ánimo. Bendiciones!

Silvia.

12 may. 2018

José Richard, el sordociego que siente el fútbol con las manos

Fuimos con el hincha de Millonarios a su primera visita a El Campín. Su ángel guía es de Santa Fe.
Es la primera vez que José Richard pisa el estadio Nemesio Camacho El Campín, en Bogotá. Sus manos reflejan su ansiedad. De tanto en tanto palpa las boletas que le darán acceso a las tribunas y las guarda celosamente en el bolsillo del pantalón.
Miles de personas se van agolpando en las sillas con los ojos fijos en la grama, prestas a disfrutar de la cita dominical con el balón, menos él. Es más, José Richard le dará la espalda a la cancha, no verá ni oirá ni pronunciará una palabra. Eso sí, no se va a perder un segundo del partido.
José Richard es sordociego. Su existencia es casi obra de una alineación cósmica. Sufre el síndrome de Usher, una condición genética rara que afecta a uno de cada 30.000 nacidos. El síndrome deja progresivamente a la persona con sordera profunda y después termina con su visión. “Para que suceda un caso, tanto el padre como la madre deben ser portadores del gen que causa la enfermedad”, explica Carlos Francisco Fernández, asesor médico de EL TIEMPO.

El mal funcionamiento de sus células, tejidos y órganos no le impiden a José Richard que cada poro de su cuerpo sienta pasión por el fútbol. Faltan 20 minutos para que se inicie el juego. José Richard está con César, su mejor amigo, su compañía, su intérprete, su narrador de fútbol, su confidente, sus ojos, sus oídos, su voz. Se conocieron hace dos años y desde entonces son inseparables.
Antes no había quién me interpretara. Un día, César me narró un partido de Colombia y no alcanzo a expresar la felicidad que sentí. César creó la Fundación Sin Límites S. C. como respuesta a una necesidad de la comunidad sordociega. Quienes llegan allí encuentran una ventana al mundo laboral. Él está casado y dice que quiere tener tantos hijos como para hacer “un equipo de fútbol”.
José Richard es su “consentido” y lo considera como su hijo. La fundación es ahora solo una excusa para su amistad. A César no le gusta ser el protagonista de las historias de sus apadrinados, pero sin él, para ellos habría sido difícil salir adelante.
​José Richard no está en el estadio para alentar a su equipo del alma, Millonarios; fue para acompañar a César a ver al suyo, Santa Fe. Son hinchas rivales, y eso, de ninguna forma, les ha evitado unirse en torno a la fiesta del gol.

- Con lenguaje de señasJosé Richard ubica sus manos sobre las de César y siente los símbolos que este traza en el aire. Faltan 10 minutos para el pitazo inicial y se enfrascan en una conversación impenetrable para quienes los ven. César le describe cada detalle del estadio a su amigo. “Intento narrarle cuántas personas hay –dice César–, dónde estamos ubicados, quién está cerca de nosotros (…), que él pueda sentirse en la situación y disfrutar de la experiencia como un vidente, oyente o hablante”.
>Los jugadores salen a la grama. El rugido de los hinchas retumba en cada milímetro de de las graderías. El partido también comenzó para ellos. La mecánica para ‘ver’ el partido, ideada por José Richard, es ingeniosa.
Estos amigos enlazan sus manos y uno se las guía al otro por la madera, ilustrando lo que ocurre en el césped. La dupla, que trabaja en silencio en medio del bullicio del estadio, ideó algo más para entender el juego. Un tirón de la camisa es falta, un gesto con la boca es un pitazo del árbitro, uno con la mano es tarjeta amarilla, otro es fuera de lugar o saque de banda o tiro de esquina.
Los dedos de ambos se transforman, en un parpadeo, en un jugador, en el balón, en el árbitro, en la tribuna o en ambos equipos. El juego que se replica en esa tabla de 30 × 20 es más frenético y apasionado que una narración radial. Los segundos se consumen y el anhelado gol no aparece. El proceso

Cuando José Richard nació, los médicos identificaron un problema auditivo. A los 5 años sus síntomas empeoraron y la comunicación con su mamá se tornó imposible. A los 9 fue diagnosticado con sordera profunda. “Mi mamá –explica José Richard– no sabía nada de lenguaje de señas y yo tampoco; entré al colegio Filadelfia y obtuve la primaria. Allí aprendí con mis amigos sordos a comunicarme”.
A los 15 años empezó a perder la visión. La situación lo obligó a salirse del colegio y se encontró con barreras para continuar con sus estudios. Aprendió a usar bastón, a leer, a escribir en braille y terminó de estudiar. “He pasado hojas de vida, pero es muy difícil –relata José Richard–, incluso hice un taller para manejar computador, pero nada, en todos los lugares me decían que no. Tuve la oportunidad de conocer a César en la Fundación Sin Límites, y ahora estoy comprometido con sacar adelante mi proyecto de vida”.
Se trata de ayudar a otros en su condición; también, quiere aprender panadería y actuar. José Richard ya es capaz de hacer las tres actividades.

César se sienta viendo a la cancha y José Richard en frente, en una silla que han traído. Las rodillas frente a frente. Colocan una tabla sobre sus muslos: es la cancha. “En mi casa era imposible poder ver un partido –dice José Richard–. Siempre me ha gustado Millonarios, pero no había quién me interpretara. Siempre me sentía muy triste, muy desilusionado (…). Un día, César me narró un partido de Colombia y no alcanzo a expresar la felicidad”.

- Una misma pasiónGol, pero no es Santa Fe. José Richard se burla de César, le dice con un gesto inconfundible: “Paila”. Se ríe. En una mueca le dice: “Es muy malito”. César lo empuja: “Todo bien, ya va a ver”. Entre ellos no importa el color del equipo.
José Richard consiguió prestada una camiseta de Millonarios para su primera visita a El Campín. En el estadio, la temperatura se eleva a más de 20 grados Celsius y ahí está José Richard, con la chaqueta negra puesta, escondiendo el azul de su prenda por miedo. En un acto de valentía, calor y nada más que amor por el deporte, deja al descubierto su prenda azul, orgulloso, al lado de la roja de César.
La dicha no dura mucho, José Richard tiene que ponerse de nuevo su chaqueta para evitar provocaciones al equipo local. Ninguno lo puede creer. “Qué sentido tiene ahondar en las diferencias por el color de una camiseta –sentencia César–. Qué más da que sea azul, roja, verde, amarilla, blanca o de todos los colores (…). Estamos disfrutando una pasión, sin incitar; al contrario, es una invitación para dejar las diferencias y vernos como iguales”.

El síndrome de Usher no es la única causa de sordoceguera. Fernández explica que hay más de 50 condiciones diversas: “Lesiones del feto durante la gestación, síndrome de Alström, enfermedad de Norrie, esclerosis múltiple, hipoxia neonatal, parálisis cerebral, entre otras (…). La sordoceguera es una de las condiciones sensoriales más complicadas y deben tomarse adaptaciones desde edades tempranas para que la persona mejore. El apoyo psicológico y médico es fundamental para la funcionalidad del paciente”.
Según la Fundación Sin Límites, en el país hay 10.200 personas con algún grado de hipoacusia (sordera) y baja visión (ceguera).

- Ahora, actorLo extrovertido de José Richard no se agota en el fútbol. En el teatro brilla. CRL Producciones, de la mano del director Rodrigo González, se dió a la tarea de crear, desde ceros, una pieza teatral en la que los cinco personajes son todos sordociegos. La obra estará en el Teatro Charlot el 8 y 9 de septiembre, y en SinVisa, el 15, 16, 22 y 23 del mismo mes.
Pedro y su hijo David, Pilar, José Richard y Ruby son el elenco que da vida a esta historia cotidiana. Los cinco cocinan, se encargan de los quehaceres del hogar, lavan la ropa, montan en TransMilenio, cantan, bailan y, gracias a la función de voz de sus celulares, revisan sus redes sociales, publican fotos y responden a sus amigos virtuales.
González dice que la obra es un acto de paciencia y de aprendizaje, de confiar que en escena cada uno transmita la historia y que los silencios sean propios de la esencia del teatro. No hay imposiciones del personaje, es una búsqueda mutua. Actores, intérpretes y director van a tientas.
La voz del director retumba: “Esta es la escena donde José Richard le declara su amor a Pilar”. Cada actor está acompañado de una intérprete que le replica la instrucción en lenguaje de señas o utiliza un volumen de voz adecuado. José Richard termina de hacerle una trenza a una de sus compañeras, le pone una moña para asegurarle el pelo y entra en acción, se transforma.
Toma una hoja en blanco y le escribe una declaración de amor a Pilar, en braille. Ella le responde el coqueteo con otro mensaje, una críptica secuencia de puntos. “Soy soltero, pero yo sí quisiera casarme y tener hijos. Me gustaría enfocarme en mi esposa y ser comprometido en el amor, poder consentir a mi familia”, confiesa José Richard.

- Una sonrisa sinceraQuedan 15 minutos para finalizar el partido, Santa Fe pierde. César narra con ligereza lo que pasa en la cancha y se nota en su rostro el afán por el empate.
José Richard lo nota, intenta bromear. César ríe. “Me pone muy feliz que las personas que están a mi alrededor estén felices”, dice José.
Diez minutos para el final. Las barras de Santa Fe explotan en una ola de aliento para sus jugadores. José Richard separa las manos de César y las mueve como imitando un temblor. José Richard percibe los bombos de las barras. Siente en la tabla vibraciones: de los hinchas que saltan, de las canciones de apoyo y de los instrumentos que impulsan al equipo a lanzarse al gol.
La sensibilidad en las manos de José Richard le ha servido para sobresalir en las clases de panadería que toma en el Sena. Los compañeros de José Richard se asombran y emocionan, porque “no entienden cómo una persona con esa discapacidad logra aprender tan fácil”. “Yo siento que todos miran mi habilidad para amasar, para usar el rodillo o hacer un pan blandito”, observa.
José Richard llega cada mañana a las 6:30 al Sena de Paloquemao, con su bastón rojo y blanco. Allí toma las clases. Monta en TransMilenio solo: “Me monto al bus y me siento en la silla junto a la puerta. Cuando sé que las puertas se han abierto cierto número de veces, me alisto; y cuando se vuelven a abrir, me bajo, es fácil”, comenta.

Fuente: Andrés Montenegro V. El Tiempo.com

2 may. 2018

Ford inventa una ventana en los autos para que los ciegos puedan “ver” el paisaje

Un sistema de vibraciones les permite reconstruir la escena mentalmente.
Viajar en coche permite descubrir fantásticos lugares con paisajes espectaculares que se quedan grabados en la memoria de quienes tienen el privilegio de observarlos. Lamentablemente, una parte de la población no puede disfrutar de esta belleza en su inmensidad. Conscientes de ello, los especialistas de la división italiana de Ford y GTB Roma han creado, con la colaboración de la start up tecnológica Aedo, una ventana que permite “ver” a las personas ciegas.
Se trata todavía de un prototipo, pero bien podría ofrecerse como equipamiento opcional en un futuro. Esta innovadora tecnología, bautizada como “ Feel the view ” (algo así como “Siente las vistas”), cuenta con un dispositivo que, situado en la ventanilla del vehículo, toma fotografías monocromáticas de alto contraste del entorno. Para que haga la instantánea, solo hay que pulsar el correspondiente botón.
Una vez ha procesado la información es capaz de recrearla con unos leds especiales que emiten vibraciones en un rango de 255 intensidades distintas. De esta manera, cuando los pasajeros invidentes desplazan la yema del dedo sobre la superficie interior del cristal pueden sentir los diferentes tonos de gris generados a través de dichas vibraciones, y esto les permite reconstruir mentalmente la imagen del paisaje captado por el aparato. Obviamente, el vidrio de la ventana es especial para poder transmitir movimientos en varias frecuencias.
Asimismo, un asistente de voz con tecnología de Inteligencia Artificial está conectado al sistema de audio del automóvil, de modo que ofrece indicaciones para poner en contexto la imagen. Por ejemplo, informa sobre si el paisaje es una montaña nevada, un bosque o una playa.
“Uno de nuestros objetivos es mejorar la vida de las personas y con este sistema ayudamos a los pasajeros invidentes a disfrutar de una de las grandes experiencias de viajar en coche”, ha afirmado el portavoz de Ford Italia, Marco Alù Saffi. Él mismo ha explicado que esta tecnología es muy avanzada, pero el concepto en sí es muy simple.

Fuente: lavanguardia.com

4 mar. 2018

Be My Eyes, la app que permite a los invidentes tomar ojos prestados

Existen muchas situaciones en las que, las personas con discapacidad visual, necesitan la ayuda de alguien que ve. Desde saber si la ropa que te vas a poner combina, hasta el nombre de un medicamento o la fecha de caducidad de un producto alimenticio. Muchas veces, se puede contar con un amigo, familiar, compañero de trabajo o de estudio, o hasta un desconocido en la calle, en caso de que quisieras saber qué dice un determinado cartel, o la calle en donde estás. Pero claro, no siempre se dispone de alguien que pueda “prestarte sus ojos”.
Be My Eyes, es una aplicación para teléfonos móviles, que permite conectar a personas ciegas o de baja visión, con voluntarios que ven. A través de una video llamada, similar a las que se realizan por Whatsapp o Skype, el voluntario le describe lo que la persona ciega le está mostrando con la cámara.
Al registrarte, se te preguntará al usuario si es no vidente o con baja visión, o un voluntario. Después, se completan los campos habituales para crear un perfil. Y en el caso de los usuarios ciegos, se les pregunta si hablan algún idioma secundario para que, en caso de que no haya un voluntario disponible que hable su idioma, pueda contactarse con alguien que hable el adicional.

Creada por el empresario danés Hans Jorgen Wiberg, fundador de la compañía Robocat, y quien también sufre discapacidad visual, esta aplicación presenta una alternativa más que eficiente a la hora de brindar a las personas, la ayuda que necesitan. Si bien, existen alternativas en el mercado como OrCam, estos dispositivos son extremadamente costosos, y el conseguirlos a través del reintegro de una obra social o prepaga, es bastante engorroso. Por el contrario, Be My Eyes es gratuita, de código abierto, y está disponible tanto para IOS como para Android. 
Cuenta actualmente, con más de 876.000 voluntarios, más de 60.000 personas ciegas o con baja visión, está disponible en 150 países y en hasta 120 idiomas.
- ¿Cómo se usa?Esta aplicación, que vendría a ser una suerte de red social en la que todos están en contacto por objetivos en común (unos, recibir la ayuda que necesitan, y otros, brindarla), funciona de la siguiente manera:
El usuario ciego o de baja visión, necesita ayuda con algo en particular. Por ejemplo, saber qué condimento están por utilizar, de qué color es la ropa que están por poner a lavar, si el producto que están por utilizar es jabón o enjuague de ropa, etc. Abre la aplicación y presiona el botón “llamar al primer voluntario disponible”.
Automáticamente, la aplicación empieza a buscar algún voluntario. Este, puede atender o rechazar la llamada, dependiendo de su disponibilidad. En caso de que la acepte, ya se conectan, y el voluntario comienza a guiar a la persona ciega para que enfoque mejor la cámara, encienda la linterna en caso de ser necesario, etc. Una vez terminaron, ya pueden cortar la llamada. Los usuarios pueden calificarse mediante un sistema de puntos, el cual va garantizando la mejora del servicio, y de la aplicación en general.

- Cuestiones a tener en cuenta:
Se debe contar con conexión a Internet.
Debido a que la persona con la que se habla es un desconocido, se recomienda no brindar datos personales como dirección, número de documento, números de tarjetas de crédito o débito, ni nada con lo que se lo pueda identificar, o llegar a perjudicar.
Novedades adicionales
Aunque todavía esta función no se encuentra disponible en muchos países, la aplicación posee un botón de “Ayuda especializada”, la que le permite al usuario ciego o de baja visión, contactarse con una empresa para que le brinde ayuda sobre el servicio o producto que la misma brinda. Por ejemplo, muchos de los sitios webs de empresas, no suelen ser accesibles. De esta forma, el representante de atención al cliente, podría ver en tiempo real, lo que el usuario le muestra con la cámara, y con lo que tiene algún tipo de dificultad.

- ConclusionesEs el altruismo, y la buena voluntad de las personas, lo que hace que este tipo de iniciativas prosperen y generen conciencia en la sociedad, de las dificultades que puede pasar una persona con discapacidad, a la hora de realizar una tarea que para alguien que ve, puede resultar sencilla y habitual. Todos podemos desde nuestro lugar, colaborar para que alguien que lo necesita, pueda ser un poquito más independiente, y pueda cada vez más, valerse por sí mismo. Si alguna vez tuviste las ganas de ayudar a alguien, no para recibir algo a cambio, si no solo porque tenías ganas de hacerlo, ahora está solo a una aplicación de distancia. Debido a que la aplicación es sin fines de lucro, no podemos darte más que un “muchas gracias”.
¿Qué te parece? ¿Nos prestarías tus ojos?

Descargar app:
BeMyEyes

Fuente:
Pablo Vargas

31 ene. 2018

¿Retina artificial puede sustituir una dañada?


La retina es una de las partes más importante del ojo. Se trata del tejido que nos permite convertir la luz en impulsos nerviosos analizables por el cerebro.
Sin luz no hay visión, por lo que las dolencias o accidentes que afectan a la retina son especialmente graves. Un equipo de científicos acaba de probar con éxito un tejido nanotecnológico que funciona como una retina artificial. Su aplicación podría devolver la vista a muchas personas con problemas de visión.

No es la primera vez que se intentan construir dispositivos que sustituyan a la retina, pero ninguno de los diseños hasta ahora era lo bastante práctico, pequeño o con una calidad de imagen suficiente.
Un grupo de científicos de la Universidad de Tel-Aviv, el Centro de Nanociencia y Nanotecnología de Jerusalén, y la Universidad de Newcastle, ha intentado una aproximación diferente y más sencilla.
En lugar de intentar miniaturizar componentes electrónicos, el grupo ha desarrollado un tejido flexible compuesto de nanotubos de carbono que reacciona de manera similar a la retina. Al recibir luz, este tejido es capaz de generar impulsos eléctricos para excitar el tejido nervioso bajo la retina. El material es más duradero, flexible y eficiente a la hora de captar luz que ninguna de las soluciones anteriores.
De momento, los investigadores han probado con éxito el material en la retina de un pollo. El siguiente paso es averiguar si puede ser igual de efectiva en seres humanos. Aún queda tiempo para que este avance llegue a los hospitales, pero puede abrir la puerta a curar los problemas de ceguera asociados a daños en la retina con un simple trasplante.
Otra opción

Científicos del Instituto Italiano de Tecnología han probado en ratones un sistema que convierte la luz en una señal eléctrica que estimula las neuronas del órgano.
Ahora, gracias a un reciente estudio publicado en Nature Materials a cargo del Instituto Italiano de Tecnología afirma haber desarrollado un implante capaz de revertir una de estas enfermedades, la retinosis pigmentaria, restaurando la visión perdida, al menos en ratas. Sin embargo, cabe destacar que a finales de este mismo año se espera empezar con los ensayos clínicos en humanos.
Este nuevo implante de retina, según los investigadores, funciona convirtiendo la luz recibida en una señal eléctrica capaz de estimular a las neuronas de la retina.
Opción para pacientes con retinitis es aprobada en Europa
Veinte años de investigaciones han necesitado los especialistas de Second Sight Medical Products para desarrollar tal innovación. Ahora, tras el éxito en las pruebas obligatorias de seguridad, acaban de aprobarla en el mercado europeo. Esta tecnología ofrece esperanzas a los pacientes con retinitis pigmentaria. Como ha explicado el doctor Robert Greenber, presidente y consejero delegado de la empresa, “tras años de investigaciones, estamos muy orgullosos de poder ofrecer una solución real a largo plazo para personas que sufren enfermedades degenerativas de la retina en estadios avanzados como la retinitis pigmentaria”, señalando además que esta aceptación de su uso en Europa “representa un gran paso adelante para el sector”.

- Enfermedad Enfermedades tales como el desprendimiento de retina, glaucoma, la retinopatía diabética, la degeneración macular asociada a la edad o la retinosis pigmentaria son las causantes de 67 por ciento de los casos de dificultad para la visión en el mundo
Uno de cada 3 personas de más de 50 años sufre enfermedades de retina.


Fuente: Google Noticias