28 mar. 2017

Terapia genética experimental para tratar el síndrome de Usher

En un estudio pionero, unos investigadores han mostrado que una nueva terapia genética es capaz, al menos en los experimentos realizados, de restaurar el equilibrio y la audición de ratones con una alteración genética que provoca en ellos un conjunto de efectos casi igual al padecido por las personas con síndrome de Usher. Este síndrome es un trastorno genético caracterizado por una pérdida auditiva parcial o total, vértigo y pérdida de visión que empeora con el tiempo. La pérdida auditiva y el mareo son debidos a defectos en el oído interno.

Por otra parte, el vértigo y la pérdida de audición se hallan entre las discapacidades más comunes que afectan a las personas en general a medida que envejecen, y que pueden llegar a ser graves e incapacitantes. Según algunas estimaciones, en países como Estados Unidos, aproximadamente una de cada tres personas con edades comprendidas entre los 65 y los 74 años sufre pérdida auditiva. Para quienes tienen más de 75 años, la proporción es de casi una de cada dos.

El equipo del Dr. Wade Chien, de la Escuela Médica de la Universidad Johns Hopkins en Estados Unidos, administró una terapia genética a los oídos internos de ratones con una mutación en un gen que se asocia al síndrome de Usher. Estos ratones mutantes son sordos y tienen notables problemas de equilibrio desde el nacimiento. Después de la administración de la terapia génica, el equilibrio de dichos ratones quedó completamente restaurado. Además, estos mutantes también experimentaron mejoras en la audición.
Este estudio es uno de los primeros en mostrar que la terapia genética puede emplearse para mejorar la función auditiva y la capacidad de mantener el equilibrio, en un modelo de ratón de pérdida auditiva hereditaria y otros problemas relacionados.

Fuente: WEB

19 mar. 2017

Estudiante perdió la vista por error que todos hacemos

Hay hábitos simples que hacemos en automático pero por lo mismo de su sencillez, los olvidamos y creamos situaciones de peligro. Esto es lo que le sucedió a Marcelo Ojeda, un joven de 16 años.
Marcelo tenía una gripa horrible de esas que te tiran por días, no dejaba de sonarse la nariz, le lloraban los ojos y sentía que un tren le había pasado por encima, lo peor de todo es que tenía exámen de física, se sentía presionado y había estudiado poco pero no había manera de salvarse.
Poco antes del exámen, Marcelo fue a los baños del colegio, y mientras estaba sentado en el escusado, escuchó el timbre que indicaba cambio de clase. Se medio limpió y salió corriendo hacia su salón, se sonó la nariz y se limpió lo lloroso de los ojos. No contaba con que este detalle le arruinaría la vida.
Hizo el exámen confiado en que pasaría la materia y se fue a su casa a descansar. Pasados dos días, fue a la entrega de calificaciones y algo le picaba en el ojo pero no le dio importancia. Afortunadamente había pasado la materia y se sentía más relajado. Al día siguiente seguían las molestias en su ojo y notó que no dejaban de salirle lagañas.
Pensó que era lo último de su gripa pero estaba equivocado. Al día siguiente las lagañas le impedían ver, llamó a su madre y se fueron al centro de salud. Lamentablemente Marcelo fue diagnosticado con una terrible infección en los ojos que ya había afectado su vista y no podría recuperarse.
¿La causa? El haber ido al baño y no lavarse las manos, había restos de heces fecales en sus dedos y cuando se limpió lo lloroso de los ojos se provocó la infección. La gripa había bajado sus defensas y por esto la infección avanzó más rápido de lo normal.
Hoy Marcelo está aprendiendo a leer y escribir en braille.
A lavarse las manos, antes de comer y después de ir al baño, si no quieres "picazones" en el ojo.

Fuente: saludconremedios.com

16 mar. 2017

Tres mujeres quedaron ciegas tras realizarse un tratamiento con células madre

Tres mujeres con degeneración macular quedaron ciegas luego de someterse a un tratamiento con células madre en fase de ensayo clínico. El hecho ocurrió en un centro de salud del Sur de Florida. La noticia despertó alarmas no solo en el estado sino en el resto de los Estados Unidos, donde la comunidad médica y científica cuestionó acerca de las medidas que se toman para evitar que los pacientes se sometan a terapias sin autorización oficial.
El suceso despertó particular atención dado que en los últimos años los tratamientos con células madre se han multiplicado en toda la nación. Las ofertas son tan variadas que las clínicas ofrecen terapias que abarcan desde dolencias de caderas hasta el autismo. Al menos una de las pacientes que quedó ciega fue atendida en una clínica que figuraba en la nómina de Institutos Nacionales de Salud, lo que demarca la supuesta seridad del centro médico.
Jeffrey Goldberg, experto en oftalmología de la Universidad de Stanford y co-autor del artículo aparecido en "The New England Journal of Medicine", indicó que la denuncia intenta "despertar" a quienes tienen responsabilidad en este tipo de tratamientos: médicos, científicos, autoridades y hasta pacientes. "Es una oportunidad para la FDA para mejorar la seguridad de los pacientes de estos ensayos clínicos", indicó el profesor. La FDA es la institución gubernamental dedicada a la aprobación de terapias y medicamentos en los Estados Unidos.
Otro de los co-autores del artículo Thomas Albini, atendió a una de las pacientes en su consultorio tiempo después de "desastre" que le habían provocado. Graduado en la Universidad de Miami, Albini indicó que antes del tratamiento con células madre, la mujer tenía poca pérdida de visión. "Estas clínicas que funcionan de forma muy desregulada están haciendo procedimientos que no están aprobados… y son muy peligrosos", comentó.
Para el médico, el problema pudo suceder al contaminarse las células madre durante su preparación. Pero insistió: incluso si el material se hubiera preparado de manera adecuada, no hay comprobación científica de que una operación así resulte.
En el artículo de la prestigiosa revista no se mencionan las clínicas ni las pacientes. Lo único que se conoce es que dos de ellas tienen 72 y 78 años, de acuerdo a una denuncia realizada ante una corte de Florida. El abogado Andrew Yaffa, quien las representaba, indicó que se llegó a un acuerdo con los centros médicos.
Según el artículo original, la clínica sponsor detrás de estas prácticas es Bioheart Inc., también conocida como U.S. Stem Cell Inc. Al intentar hacer un contacto y pedir explicaciones sobre qué ocurrió con las pacientes, su responsable Kristin Comella, no quiso responder. Según el sitio de la empresa, Comella es una "experta en medicina regenerativa". En una entrevista ofrecida el año pasado a National Public Radio (NPR), la profesional reconoció que se realizaron dos procedimientos cuyas pacients habían padecido un problema en sus retinas. 


Fuente: infobae.america